Anoche, a 25 días de la elección presidencial, justo después de haber sido bombardeados con los resultados de la encuesta del CEP, se realizó un segundo y último debate presidencial. En esta oportunidad lo organizó ANATEL.
Los temas tratados fueron los lógicos, los que hoy se sitúan en el centro de la discusión.
- Conflictos entre Chile y Perú además de las dificultades que puede presentar para el país la detención y extradición de Fujimore;
- El escenario después de la encuesta CEP. Todos se sienten ganadores en alguna medida (posición que siempre adoptan los políticos frente a cualquier encuestas);
- Los sectores excluidos y marginales en la sociedad chilena (problemas y soluciones)
- La cesantía, los 500 mil cesantes y los efectos producidos por la gran cantidad de inmigrantes en Chile y las fuentes de trabajo que ocupan;
- El matrimonio entre homosexuales y las posibilidades de legislar sobre sus uniones;- Los tratados de libre comercio vigentes y futuros, sus expectativas, complicaciones para las PYMES, el alza posible de impuestos y la protección a la industria nacional.
- El temor frente a la desigual distribución del ingreso, la delincuencia, la salud, el empleo, la educación y los políticos y "sus ofertones pre-eleccionarios".
Luego de una hora 40 minutos quedé con una extraña sensación.
Sentí que los temas eran interesantes pero fueron abordados por los candidatos con respuestas que se podrían haber aprendido de memoria… respuestas sin improvisación, sin discusión. Con respuestas anticipables…
Los periodistas y su forma de llevar adelante el foro -por otro lado- me parecieron más unos relacionadores públicos de los candidatos que entrevistadores con ganas de llegar al fondo en los temas.
De todos modos el debate sirvió, desde mi punto de vista, para mostrar en alguna medida el peso específico de cada candidato.
- Hirsch se mostró contundente hasta cuando Piñera indicó que también era empresario y habían empezado juntos a crear sus empresas (Si es por logros y eficiencia Piñera gana);
- A Piñera se le vio claro, preciso y sólido (Si fuera elegido presidente creo que sería capaz de vender hasta mi blog);
- Lavín se amparó en sus respuestas de siempre… ser cristiano (católico) y resaltar sólo lo malo con convicción… Siempre lo he visto como un demagogo aunque ingenioso y gracioso a ratos a pesar de los años que lleva en campaña;
- A Bachelet (mi candidata por ideales y no por convicción), la encontré sólida, tranquila pero mediocre… Sus respuestas no me convencen ni entusiasman… la siento lejos de la altura de estadista de Lagos… Tal vez por ello va bajando en las encuestas y nos vemos obligados, ella y los votantes, a ir a una segunda vuelta.
Soy un convencido que los debates no permiten cambiar las intenciones de voto de los ciudadanos y estoy seguro que hoy todos los candidatos, sus comandos y sus partidos se sienten ganadores… otra lata más.
Pienso que necesitamos ideas nuevas… cambiar las caras…
cambiar las formas y el fondo en muchas aspectos de la vida nacional...
tal vez realizar una revolución que provenga de la gran masa que somos los ciudadanos…
Debemos levantar la voz… ¿cómo hacerlo?… colapsando el sistema votando todos en blanco…
Son mis puntos de vista.